¿Quieres jugar? – 2

-(Está detrás de mí… ¿Qué se supone que tengo que hacer?)

“Sólo hay una regla: no dejes que te atrape”

-(Bah, a la mierda, todo o nada)

Empecé a correr como un loco por la calle, intentando alejarme de ella lo más rápido posible. No miré atrás, no pensé en dónde ir. Sólo corrí.

-(¿Quién me mandaría a mí leer ese maldito cartel…?)

Pasaron cinco minutos hasta que me empecé a cansar. Seguí algo más, para asegurarme de estar bien lejos. No me iba a venir bien tanto esfuerzo de golpe, pero ya no tenía mucho más que perder.

Ya estaba sudando la gota gorda. Además, correr con la mochila a cuestas no era lo más cómodo ni fácil del mundo. Pensé en dejarla tirada por ahí, pero mi instinto me decía que probablemente me sería de ayuda.

-(Arf, arf, arf…)

Me refugié en un portal cercano para recuperar el aliento. Hacía tiempo que no corría tanto, y se notaba. Jadeos, dolores, ya se empezaba a nublar la vista… y el hecho de que no era precisamente un atleta.

Miré a izquierda y derecha del portal. No estaba. Bien, por fin un respiro. Tampoco había nadie en esta zona. Me senté en el suelo para descansar aunque solo fuesen unos segundos. Intenté la opción más rápida: despertarme, o al menos intentarlo.

Nada. La sensación era mucho más diferente de en un sueño normal. Podría ser un sueño mucho más profundo para que notase tanto… realismo.

Intenté analizar la situación detenidamente, recordando todo lo que podía de aquel cartel. Ya sabía que debía huir, y que las cosas no tenían sentido aquí. Pero decía más cosas…

-(¿Cómo era… “Olvídate de la gente que conoces, nadie te ayudará aquí”?)

Si el cartel estaba en lo cierto, debía afrontar esto solo. Aunque algo me asaltó la mente: ¿para qué advertir de que la gente no es de fiar, si ni siquiera había gente por aquí?

Decidí mi siguiente movimiento: ir a ver al Jill de este mundo. Me serviría para poner a prueba las palabras del cartel, además de estar en un sitio más seguro que en plena calle. Sabía que era una mala idea.


-(Bueno, veamos qué tiene preparado el destino ahora…)

No tardé demasiado en llegar a casa de Jill, vivíamos relativamente cerca. Lo que fue difícil fue abrir la puerta del portal, ya que no contestaba al telefonillo. Pensé en un momento en irme de allí, pero se me ocurrió algo más impulsivo. No había nadie en toda la calle, así que agarré la mochila con fuerza y la usé como ariete par romper el cristal.

-(Sabía que la mochila me serviría de algo…)

Hubo ruido, bastante de hecho por el eco entre los grandes edificios de la calle. Me preocupó alarmar a mi perseguidora, pero no la vi por ningún sitio. No la había visto desde que salí corriendo de la parada del autobús. Si esto realmente era real y me estaba volviendo loco… me iba a meter en un buen lío.

-(Por favor, que me equivoque…)

El ascensor subía lentamente hasta el séptimo piso. No me parecía el lugar más seguro, pero subir todos esos pisos andando era aún peor que dejar que me atrapase.

-(¿Y si está, qué le digo yo a éste ahora? ¡Me tomaría por loco!)

Realmente iba a ciegas en ese momento. No sabía si iba a encontrarlo, y mucho menos si podía confiar en él. El cartel ya me había advertido que no. Ojalá se equivocase…

-(Esto es raro… la puerta parece forzada)

Forzada no, lo siguiente. No había ni cerradura. A través del hueco de la puerta se podía ver toda la casa revuelta y patas arriba, como si hubiesen entrado a robar.

-¿Jill? ¿Estás aquí?

Nadie contestó. Decidí entrar. Sorteé como pude todo lo que había tirado por el suelo hasta llegar al dormitorio. Tenía curiosidad por saber si las reglas seguían siendo diferentes. ¿Qué diría el Internet de este sitio?

-(Será mejor que cierre la puerta…) – Intenté bloquearla con alguna cosa que encontré por ahí, aunque sabía que era algo bastante inútil.

-(Veamos qué le pasa al mundo hoy…)

Encendí el ordenador. Con lo descuidado que era Jill, ni siquiera me preocupé de una contraseña que no existía. Sabía que podía encontrarme cualquier cosa, como ocurrió con el reloj. O como en este caso, no había casi nada, sólo la ventana del chat abierta.

-(Imposible… si acabo de encenderlo… Hey, parece que estaba hablando con alguien)

Vi unas cuantas frases en la parte superior de la ventana, pero nada más intentar leerlas las letras empezaron a cambiar rápidamente.

-(Perfecto, ahora esto… Me pregunto quién estará al otro lado…)

Sheila: Jill, ¿estás ahí?

-(No, cualquiera menos ella… por favor, que no seas tú…)

Era innegable. Era ella. Hacía unos seis meses que no sabía nada de ella. ¿Por qué? ¿Por qué no podía sacármela de la cabeza? ¿Qué tenía de especial que hacía que se anclase en mi cerebro como una garrapata?

-(No… esto no puede estar pasando…)

Sheila: Jill, dime algo, estás empezando a preocuparme.

-(¿Qué hago ahora? ¿Le cuento la verdad o me hago pasar por Jill?)

Demasiado poco tiempo para tomar una decisión tan grande. Tenía que responder o sospecharía algo. Y lo que menos quería es que, fuese ella de verdad o no, entrase en este embrollo.

Jill: Sí, estoy aquí. 

Tenía que pensar como Jill, ponerme en su pellejo, para no levantar sospechas.

S: Vaya, por fin contestas. ¿Pasaba algo?

Manos a la obra. Si pudiese conseguir cualquier información de este lugar, bienvenida sea.

J: Nada, estaba en el baño.

S: Esos detalles sobran, ¿vale?

J: Pues entonces no preguntes, que algún día te va a pasar factura.

S: Todavía no sé cómo te aguanto. Por cierto, ¿qué tal ayer?

J: Eh… refréscame la memoria, ando algo perdido.

S: ¿No se supone que quedaste ayer?

Vaya, Sheila sabía que Jill y yo íbamos a quedar. Extraño. Me pregunté por qué no vino, aunque no tardé en encontrar un motivo razonable.

J: Ah, sí, ya me acuerdo.

S: Lo tuyo ya no tiene remedio. En fin, ¿qué te dijo? ¿Cómo le va?

No me lo podía creer. ¿Sheila estaba preguntando por mí? No es que me pareciese algo extraño digno de una conjunción astral, pero me pareció… un poco cotilla. Decidí responder, esta vez por mí mismo.

J: Si hubieses venido lo sabrías.

S: Ya estamos otra vez. ¿Quieres dejar ese tema ya? No… no quiero verle, eso es todo.

J: Ya. Y sin embargo preguntas cómo le va, ¿no?

Seguro que estaba poniéndose roja como un tomate. Incluso si no fuese ella de verdad. Empezaba a estar cómodo aquí.

S: Oye, tú y yo vamos a acabar teniendo un problema, ¿eh?

J: Bueeeno, no te enfades. Le va bien. Con baches y tirando poco a poco, pero bien. ¿Contenta?

S: ¿Tanto te costaba?

J: Pues qué quieres que te diga, si. Podías haber venido ayer con nosotros, fue bastante entretenido. Aunque no lo quieras ver a diario, al menos un día. 

S: Ya lo sé, pero… no me sentiría cómoda. Todavía no me creo que lo haya ignorado todo este tiempo…

¡¿Lo sabía?! ¿Jill se lo había contado?

-(Y mira que le dije que guardase el secreto… ¡Jill, te voy a matar!)

Decidí lanzar algo desesperado. La situación lo requería.

J: ¿Aún no has pensado en decirle nada?

S: ¿Yo? ¿Y por qué no lo hace él? ¿Por qué en todos estos años no ha dicho nada? Que tampoco era tan difícil…

J: Si no me equivoco, tú has estado también en esa situación… 

S: Ya, pero yo me he lanzado. Vale, me he estrellado siempre, pero al menos lo he hecho. ¿Por qué él no puede?

J: Quizá por miedo.

S: ¿Miedo a qué? ¿Al rechazo? ¿A un no? No creo que sea peor que cargar con eso todos estos años.

J: Vamos, piensa un poco, ya sabes cómo es. Siempre va a lo suyo, no cuenta apenas nada, no se relaciona… bastante me cuesta ya sacarlo de vez en cuando. Confía en muy poca gente; tú y yo somos de los pocos afortunados que han conseguido traspasar esa burbuja en la que vive.

S: No creas que me vas a hacer sentir culpable con eso.

J: No lo intento. Sólo quiero que te des cuenta de que… tiene a muy poca gente a su lado. ¿Cómo reaccionaría si una de las relaciones que tanto le ha costado crear se va al garete de la noche a la mañana? ¿Cómo podría volver a confiar en nadie después de eso?

S: Mira, se acabó. No quiero seguir con este tema.

Y se desconectó. No me creía lo que había hecho. Había hablado con Sheila de lo que sentía por ella… Y… por fin había descubierto qué me impedía seguir adelante…

Al final, todo era miedo…

Miedo a estar solo.

Como ahora.

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