El comienzo – II

Las llamas empezaban a extenderse por todas las habitaciones y pasillos, quemando todo a su paso. Tuvieron que sortear algún que otro escombro y demás obstáculos, aunque no hubo graves problemas. El principal inconveniente era el calor y el humo, el cual parecía afectar mucho más a Eva que a Ben.

-¡Vamos, Eva! ¡No podemos pararnos!

-Voy, voy… – A cada segundo que pasaba tosía de peor forma. Definitivamente no se encontraba bien.

-¡Eva! ¡¿Qué te ocurre?! ¿Puedes respirar?

-No… No muy bien…

-Ten – Ben se quitó la chaqueta del uniforme y cubrió a Eva con ella para que el humo no la afectase tanto.

Siguieron su camino a través del salón, ahora más lentamente. Ben tenía que cargar cada vez más con ella, que ya apenas se podía tener en pie. Cuando faltaba ya poco para salir, se la cargó a la espalda y decidió esforzarse él por los dos. Lo extraño fue que no encontraron ningún guardia en la puerta, sólo algunos cuerpos chamuscados. Ya fuera, miraron el edificio en el que se habían criado, ahora siendo consumido por el fuego que Ben había provocado. Ambos sintieron algo de pena al abandonar ese lugar, pero ya sabían que debían irse.

-¿Estás mejor, Eva?

-Sí, gracias, Ben… pero no quiero que cargues conmigo. Bájame.

-¿Estás segura? ¡Si no te tienes en pie!

-¡Sí, bájame! – Y Ben la dejó en el suelo para que descansase, mientras él examinaba la zona por si algún guardia los vigilaba.

No parece que haya nadie aquí, lo cual es… muy raro. No debemos quedarnos mucho tiempo aquí, los guardias llegarán en seguida.

-Y… ¿Adónde vamos? Esta… era nuestra casa…– Eva estaba empezando a arrepentirse de lo que habían hecho. Una vida entera tirada a la basura de golpe… era duro.

Escúchame – Ben se puso de rodillas delante de ella, y le sujetó suavemente la cara con las manos para que lo mirara – Acordamos hacerlo, ¿te acuerdas? Prometimos empezar una nueva vida juntos, lejos de aquí. Ya no podemos dar marcha atrás.

-B-Ben…

-Juré protegerte el día en que te conocí, y lo haré. Si te caes, estaré ahí para levantarte. Si te deprimes, te daré una razón para sonreír. Y si me muero en el intento, regresaré del maldito infierno para volver contigo. No estarás sola, nunca.

-… – Eva se dio cuenta por fin de cómo la veía Ben. No supo cómo reaccionar, todo aquello estaba pasando muy rápido.

-Y ahora hay que irse de aquí, rápido. ¿Vale?

-Sí. Vamos. – Eva se levantó por sí misma, con fuerzas renovadas tras las palabras de Ben.- Creo que ya sé dónde podemos ir, pero hay que subir.

¿Al nivel de arriba? Pero… si son…

-No son tan malos como nos los han descrito, Ben. Son personas, como nosotros. – Eva tosía de vez en cuando. El humo estaba haciendo estragos en ella, pero lo disimulaba para no preocupar a Ben.

-Está bien. ¿Por dónde salimos?

-Por la puerta del bosque. Apenas está vigilada.

Eva conocía bien esa puerta. Algunas noches tenía ciertas “crisis” nerviosas y a la mañana siguiente amanecía en un bosque, con la ropa rota y a veces cubierta de sangre. Se alarmó las primeras veces, aunque no llegó a haber víctimas humanas, tal vez algún animal de campo. En ese bosque había una puerta roja oculta por los árboles, que llevaba de nuevo al barrio en el que estaba el salón. De tantas veces haciendo el mismo camino ya sabía de memoria qué hacer para subir al otro nivel.

En pocos minutos llegaron a la salida del nivel en el que estaban, no muy lejos del salón. Procuraban no ser demasiado vistos por la gente, aunque la llamativa ropa de Eva no ayudaba demasiado. La abrieron sin problema ya que ella conocía la combinación, aunque el fuerte ruido debió alertar a los guardias, que sin duda estaban tras ellos. Al salir se encontraban en el bosque de la ciudad, completamente nevado. Ben apenas había visto la nieve desde que se fugó de casa, por lo que se quedó enmudecido al recordarla. Además, era de noche, algo que muchos del nivel de abajo no sabían qué era.

-¿N-Nieve? ¿Y es de noche?

-(plof)

Escuchó un ruido sordo a su lado. Eva se había desplomado y estaba tiritando de frío en mitad de la nieve. Su uniforme de bailarina en el salón no era precisamente ropa de abrigo, además del hecho de que ese día iba descalza.

-¡Eva! ¡Espera…!

Inmediatamente Ben se agachó y le recolocó la chaqueta. Cargó con ella en brazos de nuevo y empezó a caminar por aquel bosque, desconocido para él. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad pudo ver que no había nadie, a excepción de un par de manchas de algo oscuro, que probablemente fuese sangre.

-(Eva… esto… ¿es cosa tuya?)

No pasó mucho tiempo hasta que Ben pudo vislumbrar una colina. El suelo parecía estar pavimentado, y se veía alguna fuente de luz en la lejanía.

-Hey, Eva, ya he… – Aún seguía temblando, pero no tanto como antes. Se había dormido tras tanto ajetreo, y parecía… feliz. Se agarraba a la ropa de Ben y no se separaba de su pecho. Incluso parecía sonreír.

-(¡Vamos, por aquí! ¡Hay huellas!)

De pronto, se escucharon las voces de los guardias. Les iban pisando los talones desde que salieron de aquella puerta, y no tardarían en darles caza. Ben no pudo hacer otra cosa que empezar a correr como un loco hacia lo alto de aquella colina. Sin embargo, entre el cansancio, el peso de Eva y aquellos artefactos que robaron del salón, una carrera entre la nieve no era precisamente fácil.

-(¡Vamos, ya son nuestros!)

Ya faltaba poco para llegar a la cima, donde se encontraba una valla metálica bastante alta. No sabía cómo iban a saltarla, lo importante era llegar. Apenas le quedaban fuerzas, pero siguió corriendo.

-(¿Qué ha sido eso?)

Notó una fuerte punzada en el muslo derecho, y después otra en el costado izquierdo. Pronto supo que eran balas. Aquellos guardias ya estaban lo suficientemente cerca como para no fallar el disparo, como así fue. Las fuerzas de Ben se desvanecieron de golpe. Ya no podía ni tenerse en pie, y mucho menos cargar con Eva, quien tras la caída acabó a un par de metros de Ben. Acabó despertándose y pudo contemplar cómo Ben intentaba levantarse a pesar de sus heridas.

-¿B-Ben? ¡¡Ben!! ¡¿Q-Qué…?!

-¡Ya no podéis huir! ¡Estáis rodeados!

Los guardias llegaron a donde estaban, casi al pie de la valla. Los acorralaron en segundos, sin dejar de apuntar. Eva se arrastró hacia Ben y lo abrazó con todas sus fuerzas. Aún respiraba, pero no duraría mucho. Estaba perdiendo mucha sangre. Eva, sin saber qué hacer para salvarlo, empezó a llorar. Y a enfadarse. Mucho. Aquellos guardias habían condenado a Ben. Debían pagar. Debían morir.

-(Deben… ¡Deben morir!)

Eva empezó a retorcer la ropa de Ben de la rabia. Aún seguía llorando, pero no había ni rastro de tristeza en su rostro, sólo ira y frustración. Se prometió a sí misma controlarse, pero aquella noche no. Se levantó poco a poco, dejando caer la chaqueta. Sus ojos se habían vuelto rojos e infundían el miedo extremo en aquellos guardias.

-¿Qué…? ¿Qué está pasando? ¿No será también…?

-¡¡HABÉIS MATADO A BEN!!

Eva empezó a gritar como un animal. Su voz iba dejando de ser humana poco a poco, y el espacio a su alrededor comenzó a brillar con una luz roja. Se notaba que estaba en un inmenso dolor, y que no iba a acabar nada bien para ninguno. Ben ya estaba inconsciente, así que no podría ver aquel espanto.

La sangre y los gritos surgieron en pocos segundos. La masacre no duró mucho más que con las ovejas, y el resultado fue muy parecido. La nieve se tiñó de rojo en una zona considerable, y la valla acabó destrozada por aquella zona. Los guardias quedaron irreconocibles. Eva, ya al límite de sus fuerzas, volvió a la normalidad y se desmayó junto a Ben. Y la oscuridad inundó de nuevo la zona ocultando la escena a cualquiera.

A cualquiera, excepto a dos ojos castaños que, desde la ventana de la casa tras aquella valla, habían visto todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s