Mi verdadero yo: Cambio de planes

Siete personas…

Siete…

-(Ego, por favor…)

Todas… han desaparecido… y es por mi culpa…

-(¡No puedes venirte abajo ahora! ¡Te necesito!)

…Otra vez no… no quiero empezar otra vez…

No quiero volver…

-(¡Vamos! ¡Levanta!)

No…

Siete personas…

-(Ego, ¿qué voy a hacer contigo?)


 

¿Qué voy a hacer? No quiere hablar, no quiere escuchar…

-Hola. ¿Se puede?

-¿Eh? Ah, sí, pasa.

-¿Qué tal está?

Bah, fatal. Se ha cerrado por completo y no quiere hacer absolutamente nada. 

-Yo también haría lo mismo. Después de algo así… sólo querría olvidar.

Ya, pero cerrarse y esperar no solucionará nada. Se ha hecho, y punto. No se puede cambiar ya.

-…

¿Y ella? ¿Cómo está?

-Igual. Está en su cuarto, encerrada, y ni siquiera me ha dejado entrar. En cuanto he llamado a la puerta me ha echado de un grito.

¿Se puede saber qué mosca les ha picado a estos dos?

-Escucha, han pasado por mucho anteriormente. Y recuperarse de un golpe así no es fácil.

¡Aargh! ¡Me estoy haciendo un lío tremendo! ¿Tanto les cuesta pasar página?

-Sí.

-…

-¿Y si pruebas tú a hablar con ella? Con suerte te hará algo de caso…

¿Yo? Pero si no sé por donde empezar… Además, tú la conoces mucho mejor, y si no has podido hablar con ella, imagínate yo.

-Eso es cierto, pero ¿qué tienes que perder?

-…

-Buena suerte.


(Aún no sé por qué estoy haciendo esto… En fin, llamaré a la puerta)

-Lárgate.

(Menudo recibimiento) Soy yo.

-…

(Qué raro, la puerta está abierta… ¿Estaría esperándome?) Lo tomaré como un “entra, está abierto”

-…

(Dios, qué habitación más… peculiar. Esto sí es obsesión.) ¿Cómo estás?

-…

(Me sentaré delante de ella o no haremos nada)

-…

(No se le ve la cara… normal, si está echa un ovillo en el rincón) ¿Estás bien? (¡Y el premio a la pregunta más estúpida de la historia es para..!)

-Esa pregunta es estúpida.

(Quiero dedicar este premio a toda la gente que me ha apoyado…)

-…

-Por lo menos, mírame a la cara. Un poco de educación.

-…

(Oh, mierda. Tiene una pinta horrible… ¿Cuántos días habrá estado llorando? ¿Desde que se encerró, tal vez?)

-…

(¿Por qué me estará mirando así? Le tiembla muchísimo la mirada… y parece más desquiciada de lo normal.)

-¡…!

(¡…! ¡¿Pero qué…?! ¿Qué hace? ¿Cómo demonios ha conseguido tirarme al suelo?)

-…

(Mierda, y ahora se pone encima mío… ¿Qué tendrá en mente? Nada bueno, seguro.)

-…

-(Definitivamente está loca…)

-¡…!

(Vale, esto no me lo esperaba. Reconozco que tenía mal aspecto, pero ¿fallarle los brazos y caerseme encima? Vaya, pesa lo suyo)

-…

(Tengo que levantarla… ¡Rayos, está helada! Ahora que lo pienso… no ha dejado de temblar desde que entré)

-…

(¡Qué fría está! Y no para de temblar… ¡Tengo que hacer algo!) ¿Q-qué te ocurre? ¿Por qué estás temblando tanto?

-…

(No creo que me conteste. Esto se tiene muy mala pinta… ¿Qué hago?… ¡Ya sé! ¡Cogeré una de esas mantas! Eso tiene que darle algo de calor…) Voy a taparte un poco… ¡Estás helada! 

-…

(Dios, ni abrazándola consigo nada. ¡¿Qué esta pasando?!)

-…

(Tendré que llevármela como sea. Ella sabrá lo que hacer…) Tenemos que salir de aquí. ¡Arriba!

-…

(Necesito hacer algo más de ejercicio… ¡Cómo pesa!) Vamos. No te sueltes. (Ojalá sepa cómo solucionar esto)


¡Rápido! ¡Necesito un poco de ayuda!

-¿Qué ha pasado?

Está temblando muchísimo, está congelada… ¡y no mejora!

-Túmbala aquí y dale calor. Ahora vuelvo.

(Aguanta, por favor… ¡No te vayas!)

-Ya estoy aquí.

¿Qué es eso? (Ha traído un maletín pequeño lleno de cachivaches)

-Es… difícil de explicar. Con suerte, la ayudará a entrar en calor.

(Parece que sabe lo que hace… Mmm… Un frasco con algo negro dentro… ¿Qué será?)

-Por favor, que funcione…

(Y ahora saca un diminuto cristal totalmente blanco… ha tomado algo del frasco con un cuentagotas… ¿Qué hará?)

-Aparta un poco, puede ser peligroso.

(Oh, oh, no tiene muy buena pinta… y está cada vez más fría… ¡Rápido!)

-… ¡…!

(¿Pero qué…? Los ha juntado y… ¡Aargh! ¡Esa luz es muy fuerte! ¡Apenas puedo ver!)

-Vamos…

(Uff… está empezando a hacer mucho calor… ¡¿Por qué no funciona?! ¡Sigue tiritando! ¡Y se está poniendo muy pálida!) 

-¡No! ¡Tiene que funcionar!

-(¡Date prisa! ¡No creo que pueda aguantar mucho más!) ¿Qué ocurre?

-No… no sirve… no funciona… ¿por qué no funciona?

(Oh… están empezando a llorar… las dos… ¿Qué hago? ¡No sé cómo actuar!)

-No… por favor, no me dejes sola… no podré soportarlo… ¡No!

(Se han cogido de la mano… No creo que puedan con esto… )

-… Lo siento… te he fallado…

(Esto se acaba… lo presiento. Está totalmente blanca… ya ni se mueve… y no le noto el pulso…)

-…

-(Menuda escenita…)

(¡…! ¡Ego! ¡Rápido! ¡Tenemos que hacer algo! ¡Se… se nos va!)

-(Lo sé. No conseguiréis nada.)

(¡¿Sabes lo que la ocurre?!)

-(Claro que sí. No es frío.)

(¿Cómo que no es frío? ¿Pero es que no la ves? ¡Está congelada!)

-(No es frío. Simplemente… ya no tiene ganas de vivir. Ha perdido toda su motivación, y no quiere seguir adelante.)

(¿Qué? ¿Y por eso está así?)

-(Sí. Si alguien pierde totalmente el sentido de su vida, no puede continuar. Su alma se destruye, su cuerpo se paraliza, su mente desaparece… Y muere al poco tiempo.)

(¡No! ¡Esto no puede acabar así! ¡Tiene que haber algún modo de solucionarlo!)

-(Lo siento, pero ya no hay vuelta atrás.)

(¡Pero tú eres… tú! ¡Debe existir alguna solución!)

-(Soy poderoso, pero no tanto. Y aunque pudiera… ¿funcionaría? Si no quiere seguir viviendo, yo no puedo obligarla. Debo respetar su decisión.)

(No… eso no puede ser…)

-(Así es la vida.)

¡No! ¡Es imposible! ¡No!

-(…)

No… no… tú también no… …

-(Y así acaba todo. La morena ha abandonado este mundo. La rubia, abrazándola, no tardará en hacer lo mismo. Y él, de rodillas frente a ellas, desgarrado y llenando todo de lágrimas, sintiéndose culpable… Tampoco durará.)

-…

-(Todo el mundo se va… y es culpa mía.)

 

 


 

¡No!

 

¿Qué ha pasado?

Todo era una pesadilla…

(¡Ego! ¡Qué ocurre!)

Jamás me había sentido tan aliviado… y confuso. ¿Qué era real y qué no?

(¡Ego! ¡Te estoy hablando!)

-(Tenemos que irnos. Ya.)

(¿Cómo que tenemos que irnos? ¿A dónde?)

-(Lejos de aquí. Lejos de ellas. De todo. Irnos y no volver. Nunca.)

(¡Ego! ¿A qué viene eso?)

-(…)

Ya es hora de cambiar las cosas.

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